Comentarios sobre Rafael Gamez
“Cuando tengo tiempo de no pintar me siento perdido…”
Entrevista al pintor nicaragüense Rafael Gámez (Olaf)
Por Bayardo Gámez
Los inicios
Cuando niños, dibujábamos sobre pliegos de papel de empaque, sentados en el piso, lejos de los colochos del taller de carpintería de nuestro padre, quien para tenernos a la vista y trabajar tranquilo, siempre nos daba lápiz y papel. Mis primeros garabatos fueron juegos de guerra, de soldados, cowboys contra indios, piratas etc.
A medida que iba creciendo me familiaricé con formas, detalles y proporciones, y lo hice copiando figuras de los comics o inventando historias que, como películas, dibujaba con tiza sobre un pequeño pizarrón, narrando y haciendo ruidos, para mantener la atención de mis primos y niños vecinos del barrio, que diario llegaban al “matinée” y se sentaban en filas, como en el cine, lo que me obligaba a coquear cada día una nueva historia.
Con lápiz de grafito dibujaba garabatos con vista aérea, como un mapa, señalando posiciones de soldados enfrentando a otros soldados. Hacía figuras alámbricas, como guías para hacer el dibujo final. Le daba énfasis al fusil, haciendo de forma punteada los disparos, trazándolos con regla para ver si alcanzaban al contrincante. Habían aviones y tanques, como recreando la segunda guerra mundial y dibujos de guerras en las que los soldados estaban rodeados por los indios que aparecían en las cimas de las colinas.

Las figuras de los comics y las que aparecían en los periódicos, eran copiadas con frotage, con una cuchara. Después, los héroes de la mitología griega, nórdica y vikingos. Ya en sexto grado, las maestras me pedían que les hiciera murales en el pizarrón o en cartulinas.
Dibujaba carabelas, el descubrimiento de América, a Colón arrodillado con el estandarte; rostros de próceres de la independencia; a Rafaela Herrera, cañoneando a los filibusteros desde el Castillo de la Inmaculada; a Mongalo con una tea, corriendo para incendiar el mesón donde se escondían los filibusteros. Ampliaba las ilustraciones de los libros de lectura y de historia, pero nunca me pidieron que dibujara a Sandino, por temor a la represión de la dictadura.
En 1966, estudiando la secundaria en el Instituto San Francisco de Estelí, el cura Caneiro, me encomendó estudiar a los clásicos españoles (Goya, Velásquez, Zurbarán etc.). Quería que probara con formatos más grandes. Comencé copiando La rendición de Breda, con acuarela sobre cartulina. Ese fue mi primer trabajo serio. También, dibujé la primera máquina desgranadora de frijoles, inventada por mi tío, Polo Montenegro.
Así, poco a poco, me fui metiendo en el dibujo y después en la pintura hasta arraigarse y convertirse en una necesidad de expresarme de esa manera.

Después, un topógrafo guatemalteco, nos obsequió -a mi hermano Bayardo y a mí- un curso de dibujo artístico por correspondencia. No me gustaban los esquemas de los bocetos para hacer la figura humana, pero me grabé los principios geométricos y las proporciones, que reafirmé en la arquitectura, con la proporción áurea. Luego, me aficioné con los esqueletos en la figura humana. Yo observaba a las personas analizando la estructura de los huesos, un cuerpo, una espalda, etc., a tal grado que andaba como Posada, sólo viendo esqueletos. También me atrajo usar el carboncillo, dibujar manos y retratos. Eran dibujos enfocados a la figura humana y no al paisaje.
Durante los años 70 experimenté con esténcil, arrugados y llenos de tinta, haciendo impresiones sobre papel blanco para después trabajarlos con rapidograph y tinta china, surgieron figuras fantásticas, espontáneas e inesperadas, no preconcebidas.
Influencias de la arquitectura en su creación plástica
Cuando estudié arquitectura, recibí clases de dibujo con Alejandro Aróstegui, del Grupo Praxis, más acentuado en el uso del carboncillo, lápiz y tinta china con rapidograph. Otras materias, como Perspectivas, Composición, Morfología me ayudaron a conocer aspectos importantes que entran en juego en la composición de un cuadro, como el balance, el contraste, la armonía, el ritmo, el movimiento etc.
En general, creo que mi pintura está enmarcada en la búsqueda de espacios arquitectónicos, como escenarios de personajes, símbolos y signos.

H e pasado de una marcada etapa surrealista a la mezcla de lo figurativo y abstracto, ampliando la gama de colores, utilizando símbolos, buscando una identidad ancestral. Un problema que sigo enfrentando es el de analizar primero los componentes que van a formar parte del cuadro, símbolos, colores, texturas etc., cómo se ubican, qué ángulo conviene más para la vista etc. Todo este procedimiento se presenta espontáneamente, por métodos aprendidos en arquitectura, de analizar el problema antes de hacer el diseño.
Materiales con que logra mayor amplitud de expresión
Si estoy dibujando, o haciendo bocetos para cuadros con lápices de colores o carboncillo, me quedan mejor los bocetos que el cuadro. Tengo mayor fluidez usando los lápices que pintando. La mayor parte de mis trabajos son con acuarela, tintas de colores, a veces con texturas, utilizando la acuarela como si fuera óleo o témpera. Últimamente, estoy probando con lápices de pastel. El óleo pocas veces lo uso por caro, y porque en los espacios cerrados y pequeños -como el que tengo ahora- los vapores tóxicos del aguarrás y la pintura lo impregnan todo. Sé que hay óleos de agua, pero aun no los he probado.
Siempre estoy pensando en utilizar primero los que tengo para cuadros especiales que ameritan el uso del óleo. Este año, después que el médico me dijo que tenía tóxicos acumulados en el cuerpo, por pintar con óleo, he comenzado a pintar con acrílico, al principio, con temor de lo nuevo, pero he ido descubriendo lo increíble de su potencial y sus cualidades.
Principales motivaciones temáticas
La mayoría de mis cuadros tienen que ver con el ser existencial, problemas sociales ideologías, símbolos, mensajes etc. Podría decir que existe una constante que, quizá, no he logrado hacerla evidente, pero que la siento así y que brota por etapas.

Se compone de ambientes semi-oscuros de pueblos, casonas, fondos de paredes de adobe o taquezal; gama de colores telúricos, siena, sepia etc. El ser ocupa un espacio y los espacios crean atmósferas de tranquilidad, angustia o soledad, entonces tengo que recurrir a eso para acentuar algo que quiero contar del ser. Aparecen personajes meditabundos, contemplativos, en soledades y nostalgias. Diferentes expresiones de la existencia. Posiblemente, éste sea el factor principal al cual se supeditan las demás cosas, buscando una fusión de lo figurativo con lo abstracto, texturas y figuras, algunas veces anecdóticas.
Por haber estudiado arquitectura, he hecho fusiones de espacios sobre algo que me llama la atención. Por ejemplo, cuando hago una foto de X ciudad, al juntarla con otra, de otro espacio, encuentro que en la fusión surge un nuevo espacio urbanístico, que en la realidad no existe, pero que tiene algo interesante que me motiva a utilizarlo en un cuadro.

Pintores, con quienes comparto en Alemania, opinan que mis cuadros son anecdóticos, y me han sugerido que haga un libro, acompañado de escritos. He decidido seguir esa sugerencia, incluir cuadros “que cuentan cosas” acompañados con citas, reflexiones, etc. En la mayoría de mis pinturas intento reflejar situaciones. Por ejemplo, Ver la vida por un hoyo, trata del ser que se petrifica, impávido, viendo todo a través de un hoyo.
En Diálogo entre la razón y la locura, ésta procede de una espiral personificada en la mujer, que es emotiva, más impulsiva, y se acerca insinuante dispuesta a pinchar, al menor descuido, a la razón. Ésta, se contiene en su marco, cuadrado, y es representada por la cabeza del hombre, que flota y procede de la misma esencia del pozo de donde proviene la locura, de una misma fuente, ese conjunto vienen a ser el ying y el yang, que son la misma cosa, ambas partes formando un todo.
En 1986, habría que destacar otras influencias como espacios, personajes, escenografías en películas de Fellini, Pasolini principalmente. Me embelesé con las imágenes de El Satiricón, de la que me hubiera gustado hacer muchos dibujos y cuadros.

Las ventanas siempre me han motivado. He querido pintar sobre el poema de Alfonso Cortés, o la ventana que nunca tuvimos en la casa familiar. La ventana es, para mí, el espacio íntimo de cada quien, por donde se va la imaginación. Creo que está más en el ir y no en el venir.
Sólo en el cuadro en homenaje al músico Eric Satie, van paraguas y vienen hojas de otoño y mariposas. Al interior de la ventana siempre hay ambientes oscuros, lo personal, lo íntimo, hacia la ventana está la contemplación, donde hay luz.
Lo estático de los personajes está dado más por la reflexión de los personajes, más cercanos a la meditación. Tiene que ver con la esencia de la existencia, más con un acto de meditación y no de acción, pero sí con un acto de trascendencia, y lo estático puede trascender. El dolor está inmerso en el espacio y las puertas de salida. Para todo existe una salida.
En varias pinturas también existe una fusión entre historia y pintura. Por ejemplo, en la que aparece la estatua de Somoza, una neblina va cubriendo a la gente, que duerme en las calles con periódicos. Es el espectro del somocismo que regresa.
O en el cuadro donde aparece Cabrerita, montado en un caballo, es el espectro del sandinismo que regresa. En otros, aparecen los cuerpos mutilados en una cruz de tierra, cuerpos como simbología de todos los desaparecidos en la Cuesta del Plomo, tiempos del somocismo.

Otra temática, es la relación con los sueños, como en la pintura del billar. Con mi padre siempre anduvimos reparando mesas de billar en pueblos de Las Segovias. Yo tenía una pesadilla: sentía que estaba dentro de una pelota, a orilla de una cesta, y aparecían personas que me tirarían al hoyo y era repetitiva y me angustiaba. Esperando el bus en Kucamonga, es un sueño relacionado con alguien que venía de las profundidades, subió a la carretera y se sentó en una banca a esperar un bus. Tiempo después, cuando procesé el sueño, hice un artificio desfigurando la carretera o los túneles en nebulosas que estaban relacionados al sueño.

Con lo del arte primitivo, más que todo los petroglifos, es como una manera de retornar a las raíces, pero que aun no encuentro la manera de apropiarme de eso. Es como que no nace, lo más que puedo reflejar es como el caso de El pavón, tal vez sea parte de ese alambre de púas.
Siempre he sido aficionado a la música -me hubiera gustado ser músico, talvez en la próxima. Por tal afición he hecho muchos cuadros, referentes a la música y de músicos preferidos. Creo que fue Kandinsky quien incursionó en la relación música y pintura, reconociendo las diferencias que existen entre ambas, respecto a tiempos y espacios.
Con la pintura sólo podemos lograr una síntesis del contenido de la pieza musical o reflejar la atmósfera, plasmar el sentimiento en colores, por supuesto el cuadro puede tener ritmo, movimiento pero carece de la dimensión tiempo, como la música.
Nunca se me ocurrió pintar la música, pero con el grupo del Turmgalerie, en el que estoy en Alemania, hemos participado en conciertos, pintando. Mi primera experiencia de pintar en público, durante un concierto de música de Bach, con órgano de tubo, fue angustiante. Mientras el público escuchaba el concierto nosotros pintábamos.

Mis angustias se fundamentaban que eso lo veía como una carrera de caballos, donde quien tuviera mayor destreza y técnica sobresaldría. Esa manera de pensar me bloqueaba. Con anterioridad, nos dieron un disco con este tipo de música para que practicáramos con piezas similares a las que tendríamos en el concierto y de eso surgieron todos esos bocetos con expresiones de movimiento e interpretación de lo que estaba escuchando.
Después, comprendí que este tipo de eventos no era como yo pensaba. No había tal competencia sólo la libertad de expresar, con colores, los sonidos. Tampoco es el fenómeno de la sinestesia, de ver colores cuando se oyen letras números o música.
En el segundo concierto, con música de Mozart y Schostakowitsch fue lo contrario. Sin angustias, hice tres cuadros, mejor logrados que la primera vez. Después del concierto, se hace una exposición de los cuadros y algunas personas me preguntaban por qué había utilizado amarillo en una pieza de Mozart, lo que hice por el sentido de luz, de claridad, pero esto nos lleva a los cliché, pues para la mayoría de la gente, él pertenece a la gama de los azules, es como decir el Blues, también de esa gama, pero eso es meterse en la maraña de teorías y filosofías que aplastan cómo lo siente uno.
De esta experiencia hice un video, cuya copia dí para motivar a los antiguos miembros del grupo de pintores Tlapacalli o nuevas generaciones de pintores que se junten para hacer eventos culturales parecidos.
Recurrencia a la pintura abstracta
Cuando vi los cuadros de Vanegas, me tocaron. Eso era lo que me hubiera gustado hacer, combinando con Tapies y lo figurativo. Hay elementos que me interesan, texturas, cierta gama de colores, los ocres, los adobes, el barro, el taquezal, las rocas, la arena y, la figura humana. Es como si el espacio se incrusta en el ser, y esto te lleva al abstracto, lacerando lo figurativo, lo aprisiona y lo funde, o al revés. Lo figurativo que se funde en el abstracto. Como la estatua de sal, con el escenario diluido por el tiempo para fosilizar el momento. Creo que lo abstracto todavía lo reflejo tímidamente, no inunda el cuadro o ahoga la figura, es la figura que destaca y lo abstracto ambienta.

Tendencia pictórica
En el proceso de compenetrarme con la pintura, como pintor de fin de semana o de domingo, como se dice popularmente, lo que vino primero fueron imágenes: de sueños, de cuentos, leyendas, de películas, principalmente de Fellini, Pasollini, Buñuel etc., que se manifestaban a la hora de querer trabajar un cuadro.
Esto me llevó al surrealismo, sin buscarlo. Al conocer esta tendencia me sentí identificado con ella, como un lenguaje con qué expresarse y es así que surgió El violinista, sin querer copiar a Dalí, o estar influenciado por él. Simplemente así salió la expresión.
Entonces me di cuenta que, muchas veces, se dan similitudes en diferentes partes del mundo, como coincidencias en la manera de expresarse con la pintura. Entonces como base tengo el surrealismo, pero necesito de lo abstracto también para expresarme. Es en esta mezcla donde me ubico.
Valores pictóricos del arte latinoamericano y nicaragüense qué retomar
Los pintores nicaragüenses con los que me identifico son: Leonel Vanegas, Armando Morales y Sobalvarro; de Latinoamérica: Frida Kalo, José Luis Cuevas, Remedios Varo, Guayasamín, Rufino Tamayo. De otros continentes: Max Ernst, Egon Schiele, Toulouse Lautrec, Chagall, Van Gogh, Giacometti, Bacon, Degas, Gauguin, Duchamp, Miro, Klee, Tapies etc.
Para mí, la pintura de Leonel Vanegas es el faro, porque tiene parte de ese abstracto que me gustaría lograr en esa fusión con lo figurativo y el respeto a Armando Morales. Ellos, podría decir, son para mí, los clásicos de Nicaragua.

En conclusión, me considero un pintor de domingo, ya que no tengo una continuidad de pintar todos los días. Esto trae como consecuencia que acumular experiencia va a paso de tortuga. Esos intervalos dificultan retomar el cuadro, que luego se refleja en la obra terminada, sin esa magia de llegarte adentro.

Cuando paso mucho tiempo sin pintar tengo que calentar los motores, y comenzar con cualquier cosa. Por ejemplo, hice una serie de pinturas de danza, sin importar si al final quedaban bien. En la medida que me voy compenetrando, pintando diario, aunque sea por poco tiempo, los trazos se van liberando y van apareciendo los trabajos más fluidos, hasta que aparece la fiebre que es cuando se está empatinado con un cuadro y se convierte en necesidad urgente de terminarlo. Es como querer gritar. Cuando tengo tiempo de no pintar me siento perdido.
Managua, Sep.23 2008
Laudatio zur Ausstellung „Puertas al interior – Türen ins Innere“, 2010, Bad Berka
Palabras introductorias para la inauguración de la exposición en Bad Berka el 31 de julio de 2010 Estimado señor o señora, queridos amigos del arte, querido Rafael Gamez, Potentes cambios de color, formas de expresión bailables y un ritmo de vida lleno de energía: mundos de imágenes de Alemania y nicaragua Introducción "Puertas al interior - puertas al interior" es el título de la nueva exposición aquí en la Coudrayhaus - miramos en el interior de un artista que muestra lo real y lo surrealista en su imaginería, y entramos en una nueva o tal vez una Un mundo diferente, cuando nos sumergimos en el mundo interior de las imágenes, encontramos símbolos del sol, montañas, desiertos u otros fragmentos del ser. Cuando abrimos la puerta de nuestro propio ser, entonces ciertamente todavía están dormidos, los símbolos y signos de sueños.
Muchas puertas hacia el interior a menudo se mantienen cerradas, pero, queridos amigos del arte, déjese llevar por la puerta a otro mundo por el que nosotros, como amantes del arte como Alicia en el país de las maravillas, podemos pasar, porque las puertas son para Entonces Rafael Gamez es un pionero para nosotros que nos atrae a sus mundos pictóricos, nos seduce, nos guía por sus senderos de color, a sus signos y símbolos. Rafael Gamez, también llamado Olaf, es un pintor, el Sommerf pinta sus propias energías que penetran en la sala de la galería, ellas, esas obras, parecen irradiar su ritmo de vida, su fuerza y alegría, porque la sala vibra. Un temperamento del sur, se piensa. Pero es un pintor de Sudamérica Proviene, pero vive y trabaja en Alemania desde hace más de 10 años, y aquí en Bad Berka presenta sus imágenes poderosas y expresivas, así como surrealistas, que cuentan algo sobre su tierra natal, los mitos y su historia, pero en El contexto "europeo". Ciertamente conoce a los grandes nombres de la historia del arte que han hecho historia en América del Sur, pero está abriendo una nueva página aquí, porque ha llegado aquí a Europa, las torres de una iglesia rural están pintadas, como así como la vista de la playa. ¿América del Sur versus Europa? Sus colores todavía son un poco sudamericanos, al igual que sus poderosas imágenes de baile, motivos de Sudamérica. Sus líneas de suspenso, que estructuran sus cuadros de una manera especial, bailan, incluso hacen girar la música en la habitación, sus figuras en el lienzo se mueven casi constantemente, aunque sus espacios pictóricos se conectan, uno se pregunta dónde está el término medio, el primer plano o el ¿antecedentes? Pinta a las conocidas vendedoras, el tío Zacarías y la Madre Tierra, por supuesto en homenaje a su tierra natal, que le dio forma. Lo simbólico y lo bañado por el sol luchan entre sí, los viejos mitos arraigados en su tierra vuelven a cobrar vida. En el paisaje en ruinas, los colores estallan, el espacio pictórico cambia, cambia, transforma una ciudad de escombros en un campo de color. En la tormenta, como en la novia del viento de Kokoschka, los colores yacen muy juntos, en un campo de colores agrupados, corren en sus formas abstractas, su dirección cambia constantemente, comienzan en el centro del viento y ahora todo parece estar bien. superpuesto, capa de color lucha entre sí, sus colores juegan con o contra el otro. Y el pájaro de fuego se levanta de las cenizas de los colores y muestra el nuevo comienzo. Es un comienzo en el que vive la magia de lo nuevo, como decía Hesse. . *
Danza 2010 - una serie de imágenes Hoy termina el mes de julio de verano, pero el verano sigue brillando con su fuerza. Y aún puede experimentar el verano, lo alegre o lo cálido en la naturaleza y en la pintura del artista. Aquí se experimenta al pintar lo poderoso, lo emocionante, lo desconocido, lo real o lo surrealista al mismo tiempo. La mirada nos lleva de una composición a otra, de una imagen a otra. ¿Dónde? En la estructura de color infinito, que se manifiesta de forma muy diferenciada. Se crea una red a partir de colores, estructuras de rompecabezas, collages, potentes movimientos de pincel o mediante un ligero o potente vaivén en las habitaciones, aquí es donde aparece la suave música de guitarra de Latinoamérica. El artista muestra ideas sobre el trabajo que está moldeado de la misma manera por la arquitectura y la danza, porque el artista, después de todo, también es un arquitecto capacitado. Puede encontrar algo construido o construido de vez en cuando, pero el enfoque aquí está en la intoxicación de colores, la interacción de luces y sombras, movimientos y cambios de color. Y, sin embargo, sus cuadros son abstractos y representativos, ligeros y pesados o alegres cuando representa la danza, que puede ser ligera, aireada o pintada con fuerza. Sobre todo se encuentra la fragante ligereza de los poderosos colores veraniegos, funciona en las imágenes en las que representa luz parpadeante, movimiento rítmico, lleno de swing y energía veraniega y ahora ha llegado el verano, b
Diana Trojca M.A.; Kunsthistorikerin Erfurt, im Juli 2010
RAFAEL GÁMEZ MONTENEGRO (OLAF) “PERSECUSIÓN DEL ANCESTRO Y SEMILLAS DE POSTERIDAD”
Por Donaldo Altamirano
-Observador particular-(mente atento).
“Más que el cuadro mismo, lo que cuenta es lo que éste siembra. El arte puede morir, el cuadro puede destruirse. Lo importante es la semilla, de la que pueden nacer otras cosas”
(Joan Miró, citado por Antoni Tàpies, en “El Arte contra la Estética”, editorial Planeta-Agostini, Barcelona, España, 1986, página 95).
A lo largo de toda una vida de reflexión y de actividad, de búsqueda y de experimentación visuales, Rafael Gámez Montenegro ha desarrollado su vocación a través de diversas modalidades, las que consideradas en conjunto resumen su madura personalidad de artista. Pintor de vocación temprana, debemos señalar que su largo aprendizaje ha sido básicamente autodidacta. Sus realizaciones exitosas se remontan a sus años de primera escolaridad. Data de entonces el contacto y las primeras aproximaciones con la pintura clásica, con el arte oriental, con los artistas del Renacimiento, o con la gran tradición pictórica española.
En su primera madurez RGM realizó estudios de arquitectura, lo que, obedeciendo a otros desfasados prejuicios, se habría considerado una definitiva perversión vocacional.
Hoy, en cambio, asistimos a un momento en que el arte de avanzada, en la escena internacional contemporánea, con frecuencia no es producido por ex alumnos de las academias de bellas artes, sino precisamente por arquitectos (art-quitectos), o por diseñadores, fotógrafos, programadores digitales o realizadores de video. Y las referencias artísticas de RGM, durante el largo ínterin, se han enriquecido, ampliado y actualizado sucesivamente, a través de renovados contactos con los universos del arte y el diseño modernos y contemporáneos. Sus asimilaciones, afinidades y correspondencias pasan así por el abstraccionismo formal, por el op y el pop, por el hiperrealismo, por el gestualismo, por el arte conceptual y por el arte ecológico. Unificados todos dentro de un amplio espectro referencial, del cual RGM ha sabido tomar los elementos que convienen a su personalidad, sin plegarse pasiva y definitivamente a ninguna de estas corrientes, movimientos o estilos señalados.
De tal manera, que en la obra ya extensa de Rafael Gámez podemos distinguir diversas vertientes de desarrollo. Comencemos por señalar la importancia general de lo anecdótico y lo arquitectónico. RGM es un pintor narrativo. La anécdota que sustenta sus cuadros es a veces literal, nos remite a una circunstancia concreta de la vida del artista, o de sus familiares, o a veces evoca situaciones de la vida colectiva, es decir, de nuestra Historia paisana. Pero otras veces es sugestiva y ambigua, polivalente, alude a situaciones oníricas, o propias de una fantasía que rompe deliberadamente con las secuencias regulares y con las concatenaciones canónicas, que sugiere vivencias, percepciones, intuiciones que rebasan los límites prosaicos de la realidad cotidiana. Mostrando con cierta frecuencia en este terreno una marcada inclinación por las expresiones de un lirismo un tanto cruel.
En su persistente y obstinada búsqueda de raíces, destaquemos dos vertientes que tienden a juntarse y/o hibridarse. Una son las referencias al pasado precolombino, en algunas pinturas veremos alusiones a los petroglifos, a veces literales, otras veces recreaciones libres, cuyo vuelo fantasioso empalma a trechos con sus afanes por la abstracción lírica. La otra son las alusiones al mundo rural, con una referencia directa y concreta al medio campesino esteliano, sin eludir el dramatismo de su pobreza, el peso opresivo de su melancolía, su desolada estrechez de horizontes, bañándolos apenas con unos claroscuros afectuosos, solidarios, compasivos e irónicos.
La formación arquitectónica académica de este artista se revela con frecuencia en la estricta concepción estructural de sus composiciones, en la calculada y armónica distribución de los espacios, en cierto predominio (subrepticio a veces) de la geometría descriptiva. Acaso hasta en la misma configuración de sus imágenes humanas que, dicho sea de paso, desempeñan un papel protagónico en la gran mayoría de sus pinturas. Notemos las relaciones de calculada armonía, de equilibrio dinámico de valores espaciales, que rigen las relaciones entre estas figuras y el ambiente que las circunda. Pero tengamos presente que es esta una arquitectura contemporánea, actual, y para demostrarlo no podremos hacer más ni mejor sino notar la recurrencia de los frecuentes elementos ondulatorios, rítmicos, que con su fluidez de movimiento, con sus dulces líneas curvas, suavizan el rigor de las líneas rectas y los ángulos geométricos exactos que sustentan la estructura total de la composición.
En cuanto al colorido, se da un equilibrio (reñido y dramático a veces, dinámico siempre) entre una gama de tonos sombríos (grises profundos, foscos marrones, ocres oscuros y tierras de sombra), presagiosos, trágicos a veces, contra una policromía festiva, rica en tonalidades claras, contrastantes, y bañados de plena luz. Este choque de conceptos cromáticos ha sido una constante mantenida a lo largo de la carrera de este artista, con señaladas predominancias alternas.
La música (popular, o de minorías eruditas) ha sido otro de los veneros donde este artista ha encontrado temas, referencias, e incluso términos de coincidencia interdisciplinaria. Considérense a título de ejemplo la serie de homenajes a algunas estrellas legendarias de la música “pop”rock: Janis Joplin, Jimi Hendrix, Frank Zappa; o artistas predilectos por ciertas minorías cultas, tales como las grandes figuras del jazz: Thelonius Monk, Miles Davis, Leonel Hampton, representados en pinturas donde se conjugan ciertas referencias surrealistas, con el lenguaje gráfico propio de los carteles publicitarios, tan de moda en los años de esplendor de estos virtuosos del pop de la música. O todavía un homenaje al cellista español Pablo Casals (1876-1973), con reminiscencias que, por la descontrucción de los rasgos faciales, por el fondo incorporado de un desolado paisaje marino, evocan las “sugestivas extravagancias” de Salvador Dalí.
Su actual etapa de vida artística, familiar y social, que se desarrolla en Eppendorf, Alemania, ha significado para RGM un reavivamiento, una potenciación de sus inclinaciones, y un incremento extraordinario de sus actividades, porque ha sabido trabar fructíferas relaciones amistosas y profesionales con un grupo de artistas locales, con un público abierto y receptivo, con quienes comparte informaciones, inquietudes, intuiciones, proyectos, y en compañía o con el apoyo de quienes organiza exposiciones, con mucha frecuencia y con un notable suceso.
(Tegucigárgola, domingo 22 de febrero de 2009)

